La locura se transforma en clarividencia y el diálogo en introspección. Los obuses son luceros en una oscura noche del alma bajo el sol y un hombre, junto a su fusil, se prepara para despedirse de un mundo limitado a la trinchera y la nada. El sargento cadáver se puede leer como una obra de teatro o como un diálogo platónico pero, ante todo, impone una cartografía de las elevaciones y bajezas del alma humana, un mapa de la psique extrema en mitad de la pesadilla.

El individuo y la colectividad; la creencia personal y la verdad objetiva; el deber personal y el de la civilización. Rodrigo Martínez Puerta pone en duda nuestras creencias cotidianas a través de la voz fantasmagórica de un militar extremista e irascible que, cual cicerón, dirige a un soldado raso (quizá nosotros mismos) a través de un purgatorio de sangre y arena en el que cada bocanada de aire puede ser la última.
Esta es una novela cruda, llena de humor negro y en ocasiones rebosante de un gore resplandeciente en su expresión estilística, magnífico en su capacidad de retratar la fragilidad que nos define a nuestro pesar; una faceta sangrienta necesaria y llena de significado, que mataría de envidia a los autores más generosos del splatterpunk.
A través de las diferentes dudas y consideraciones que sobrevuelan la mente del soldado condenado, el cadáver del sargento despedaza la verdad de la condición humana, de la violencia innata, del error común. Esta es una ficción trepidante, entretenida y metafísica, cuyo anclaje a la realidad plausible es, sin embargo, sólido y espantosamente imaginable.

El sargento cadáver, la novela y el personaje, engañan para bien: uno piensa que va a leer una novela directa y concisa enmarcada en un género puramente bélico, que va a darse un paseo literario poco habitual para disfrutar de una rareza. Y así es, pero entonces llega el primer guantazo y a continuación el inicio de un intercambio de ideas estimulante, inteligente y terrible. Antes de que el lector se dé cuenta, el punto de no retorno ha quedado atrás. La narración cautivadora, sugestiva, a través de la cual Rodrigo Martínez Puerta nos enseña lo improbable que es poseer la verdad o lo fragmentaria e ingenua que suele ser la opinión, nos impide cerrar el libro y nos empuja hacia el angustioso e inevitable desenlace.
El sargento cadáver es mucho más de lo que su sugerente portada promete, es un relato de lenguaje culto y profundidad oceánica que merece ser leído y releído.
«Incluso al final, no hay espíritu que no se rebele ante la cruda evidencia de ser un excedente orgánico, sólo un armazón óseo, cubierto entre magro y sebo, que desaparece de la faz de la tierra sin otro destino que el olvido…»
Rodrigo Martínez Puerta, El sargento cadáver.
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Madre mía, qué sorpresa tan agradable! No me esperaba ninguna reseña, y menos una hecha con tanto cariño hacia la obra. Es todo un honor que alguien de tan contrastado nivel haya sido capaz de aproximarse a mi libro con una mirada tan certera como estimulante. Gracias y mil aplausos para ti por convertir la reseña en arte. Un abrazo.
¡Caray, Rodrigo, tu comentario me halaga!Te agradezco muchísimo tus amables palabras y me alegro un montón de que la reseña te haya gustado. Me quedo con muchas ganas de leer más cosas tuyas. Otro abrazo para ti.