Frank Mayer, asesino de búfalos

The buffalo harvest es el desgraciado valor testimonial de uno de los sociópatas más ignorantes y sanguinarios que hayan pisado nuestro planeta. Un hombre con la visión cegada por la misma obsesión que empujaría a otros a la fiebre del oro: Frank Mayer, el hombre que era la Muerte.

Portada de la edición francesa de The Buffalo Harvest , recientemente publicada.

Ojalá algún sagaz editor español se atreva a traducir y publicar esta joya mínima, imprescindible creo, en nuestro tiempo actual.

The buffalo harvest (La cosecha del búfalo) es el relato autobiográfico de uno de los mayores perpetradores de la casi absoluta extinción del bisonte americano; es la historia de un hombre que a los 22 años decide hacer de la muerte su negocio, arrastrado por una lógica tan falsa como salvaje: en el lejano oeste viven 60 millones de bisontes y por la piel de cada uno de ellos se pagan 3 dólares en el mercado, así que el resultado ha de ser forzosamente una fortuna.

En este libro, probablemente basado en entrevistas, Frank Mayer explica con todo lujo de detalles y de primera mano cómo se desarrollaron los llamados «años del búfalo», el periodo entre 1870 y 1878 durante el que, virtualmente, se borró al bisonte del continente americano.

Comerciantes posando en una verdadera montaña de calaveras de búfalos.

En su relato se suceden las formas y los modos de acción, los sangrientos éxitos y los constantes errores de los cazadores.

Los runners, o cazadores de búfalos, se dejaron llevar por una serie de leyendas e ideas preconcebidas que, faltos de profesionalidad y conocimiento, adoptaron como dogma. La única regla era disparar a matar siempre que fuera posible, en cualquier hora y lugar. Miles de bisontes morían cada día a manos de los cazadores: machos, hembras embarazadas, crías de la más corta edad; todo aquel espécimen del que pudieran mutilarse la piel y los huesos, pues su carne, reputada como fibrosa y indeseable, era a menudo descuartizada y tirada en las llanuras, convertida en pasto para los carroñeros. Eso sin contar que, por lo general, la mitad de las pieles y los huesos no llegaban a ser vendibles a causa de la putrefacción, por lo que millones de bisontes fueron simplemente exterminados por el puro placer de asesinar.

«Aprendí que el despiece era un trabajo asqueroso, desagradable, penoso y repetitivo. Evidentemente, nunca despedacé a un búfalo yo mismo. Yo era el cazador, el asesino; el despiece era trabajo de los descuartizadores.»

Frank Mayer, The buffalo harvest.

Este es un relato de apenas 100 páginas, directo y brutal, que configura una historia diferente y oscura del western, una en la que la incombustible picardía es superada constantemente por la estupidez de un grupo de carniceros que, por encima de todo, imaginan que esos animales (que el propia autor define como “los más tontos del reino de dios») recorren las praderas en cantidades siempre mayores. Pero también es una historia del western que pone en evidencia la complicidad de militares y políticos que veían en la exterminación del búfalo una garantía sólida para mantener a las tribus nativas bajo control.

The buffalo harvest, de Frank Mayer es un canto a la muerte y, a su pesar, un argumento definitivo para el desarrollo de la conciencia colectiva y el respeto a la vida salvaje.

Vale la pena hechar un vistazo al siguiente artículo, en el que se pueden ver numerosas fotografías de época sobre la exterminación del búfalo: https://rarehistoricalphotos.com/american-bison-extinction-photos/

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