Entre vagabundos desparasitados al DDT y paseos en furgoneta al lado más oscuro de la noche bostoniana, Nick Flynn nos brinda una serie de textos, aparentemente inconexos, que poco a poco van ensamblando un modelo perfecto de inadaptación social y relación familiar truncada.

El realismo sucio prima en este relato (casi) exento de emociones, en el que la objetividad con la que Nick Flynn expone su vida y la de su padre forman una autobiografía de gran calidad, liberada del ego romántico en el que tan fácil es caer cuando se busca transformar lo vivido en narrativa. El resultado es un relato de corte filosófico, en el que la búsqueda de la identidad personal, del sentido de la propia vida y de la verdad cristalina que se oculta en la existencia de nuestros predecesores, nos lleva a un viaje literario puramente americano en su forma, aunque universal en su mensaje cotidiano y trascendental.
La realidad siempre superará a la ficción

Otra noche de mierda en esta puta ciudad es una colección de recuerdos reales que orbitan alrededor de vidas inventadas y una obra que habla de libros que no existen; un accidente a cámara lenta que secuencia y analiza, con una imparcialidad casi ensayística cómo nos modelan nuestros padres o, mejor, dicho, sus ausencias. Un libro inteligente, cuyo aparente desorden construye, en realidad, un sendero luminoso a través del cual alcanzar la trascendencia del relato y de la vida, para meternos en la piel de Flynn y para superponer su experiencia a la nuestra.
Una narración tan cruda como cargada de humanismo, cuya calidad metatextual plantea preguntas sobre la existencia del destino y el libre albedrío. Los capítulos cruzan las vidas de Nick Flynn y su padre estableciendo las causas y los efectos que modelan sus existencias, tejiendo finalmente una colisión tan improbable como inevitable.
Otra noche de mierda en esta puta ciudad no es realista solo por no ser ficción, sino por mirar a la verdad a los ojos sin titubear ni apartar la vista.
Y eso convierte a este libro en una obra imprescindible.
«El pan que has comida a mediodía ya es inmundicia en tu interior, suciedad nocturna, sombra en tus entrañas. Pronto se te caerá la carne de los huesos, y mañana pasará la gente frente a tu esqueleto blanqueado, semejante a un montón de vasos de poliestireno: decolorado, perfecto.»
Nick Flynn, Otra noche de mierda en esta puta ciudad.



